Brigada de Petróleo del Cáucaso

Refinería de Petróleo cerca de Bakú, 1912

Refinería de Petróleo cerca de Bakú, 1912 [Bundesarchiv, Bild 183-R00738 / CC-BY-SA 3.0]

Durante la ofensiva de verano de 1942 del ejército alemán, uno de los objetivos prioritarios fueron los campos petrolíferos del Cáucaso (1). En ellos se producía el 80% de todos los productos soviéticos derivados del petróleo, por lo que su importancia era enorme, no sólo por quitar dicho suministro a la Unión Soviética sino también porque el Eje iba muy justo en cuanto a petróleo y derivados se refiere.

Teniendo en cuenta su importancia, la Alemania nazi dispuso de la llamada Brigada de Petróleo del Cáucaso. Sus 10.000 soldados formaban una unidad especializada que tenía por objetivo poner operativos los campos petrolíferos cuanto antes.

Esta brigada siguió el avance alemán hacia el Cáucaso durante el verano de 1942. El campo petrolífero de Maikop fue tomado por los alemanes, pero apenas obtuvieron beneficio del mismo, pues los propios atacantes se centraron en la toma del campo de Bakú, toma que nunca se produjo.

Los soviéticos, como era de esperar, volaron vías férreas e instalaciones necesarias para la correcta extracción y tratado del petróleo, lo que agravó los problemas alemanes. De hecho, se llegó a proponer utilizar a los especialistas en Rumanía o en Austria, pues serían mucho más útiles allí, pero la propuesta fue dejada a un lado.

Por lo tanto, y aunque la brigada iba preparada para extraer, producir, refinar, etc, no pudieron lograr apenas nada. Para más inri, además de no poder operar nunca en Bakú, para cuando comenzaron a trabajar en Maikop el comandante de la unidad recibió la orden de volar las instalaciones.

Notas y referencias

(1) Las zonas petrolíferas de la zona eran dos: una pequeña en Maikop y otra mucho más grande en Bakú, actual capital de Azerbaiyán.

Glantz, David M. y House, Jonathan M. (2017). A las puertas de Stalingrado. Tetralogía de Stalingrado – Volumen 1. Madrid: Desperta Ferro Ediciones. Pag. 10 y 15.

Toprani, Anand y Phil, M. (2012). Oil and Grand Strategy. Great Britain and Germany, 1918-1941. Washington D.C.: Faculty of the
Graduate School of Arts and Sciences of Georgetown University. Pag. 504.

German campaign in Russia: Planning and Operations (1940-1942). Washington D.C.: U.S. Department of Defense. Pag. 504.

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Fuerzas mecanizadas soviéticas en 1942

T-34 siendo enviados al frente

Tanques medios T-34 siendo enviados al frente [RIA Novosti archive, image #1274 / RIA Novosti / CC-BY-SA 3.0]

Como ya vimos, tras los durísimos combates de 1941, la Wehrmacht tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para disponer de una fuerza suficiente en cuanto a tamaño y lo suficiente cohesionada para mantener el ritmo en 1942. El Ejército Rojo no lo tuvo más fácil, pues sus bajas fueron muy superiores a las alemanas durante la Operación Barbarroja.

Es bien sabido que durante la Segunda guerra mundial las fuerzas mecanizadas y blindadas fueron más que decisivas. Por ello, el Ejército Rojo trató de renovar sus unidades de este tipo de cara a los combates que estaban por venir en 1942. Aunque los soviéticos ya dispusieron de cuerpos y divisiones mecanizadas durante la preguerra, los primeros combates tras el fatídico 22 de junio de 1941 las deshizo completamente, pues eran inadecuadas.

Tras el estallido de Barbarroja, toda la producción de tanques se concentró en la creación de nuevas unidades en vez de completar las existentes. Así, a partir de agosto de 1941 se empezaron a crear unidades puras de tanques con 93 tanques (aunque serían 67 a partid de septiembre hasta llegar a 46 en diciembre). Estas unidades eran totalmente incapaces de llevar a cabo operaciones como sus homólogas alemanas. Su función era puramente de apoyo a la infantería, y ésto debía cambiar.

Nuevos cuerpos de tanques

Yakov Nikolayevich Fedorenko, general al cargo del Directorio Principal de Fuerzas Auto-Blingadas (GABTU) fue el organizador de las nuevas unidades mecanizadas. El 31 de marzo de 1942, Fedorenko creó los tres primeros cuerpos (1) de tanques de tiempos de guerra, creándose 28 desde entonces hasta diciembre).

Los cuatro primeros cuerpos se componían de 2 brigadas de tanques, 1 brigada motorizada de fusileros y algunas unidades de apoyo, llegando a los 5.603 efectivos, además de 100 tanques. La experiencia adquirida a partir de entonces, además de la gran producción de tanques y equipo soviéticos permitieron hacer modificaciones en dicha estructura. En julio, la estructura de un cuerpo de tanques era el siguiente (acumulando entre 7.200 y 7.600 efectivos y entre 146 y 180 tanques (2)):

  • 3 brigadas de tanques con 53 tanques cada una.
  • 1 brigada motorizada de fusileros
  • Batallones de tropas de reconocimiento y motociclista
  • Morteros, lanzaderas múltiples Katyusha y cañones antiaéreos
  • 1 compañía de ingenieros de combate
  • 1 compañía de transporte
  • 2 unidades móviles de reparación

Aunque más fuertes que sus predecesores, estos cuerpos de tanques resultaron ser demasiado débiles para mantener operaciones sostenidas. Fedorenko, siempre tratando de encontrar la fórmula correcta, decidió modificar de nuevo la composición. Así, el general decidió que en vez de ser los tanques los protagonistas, serían los fusileros los que constituirían la mayor parte del cuerpo. A partir de septiembre, los cuerpos creados estaban compuestos por 3 brigadas mecanizadas (cada una con 39 tanques medios e infantería motorizada) y 1 o 2 brigadas/regimientos de tanques independientes, además de las unidades de apoyo que ya llevaban los anteriormente creados. Además, estos cuerpos se crearon de tres tipos distintos, para ampliar el abanico de situaciones en los que utilizarlos. Los tres tipos disponían de 175, 224 o 204 tanques.

Nuevos ejércitos de tanques

El 25 de mayo de 1942, el Comisariado del Pueblo para la Defensa (NKO) creó los 3er y 5º ejércitos de tanques, que serían cuatro para julio con la creación del 1er y 4º ejércitos. Dichos ejércitos estaban formados por 2 o 3 cuerpos de tanques, 1 brigada independiente de tanques, 1 o más divisiones de fusileros y artillería y unidades de apoyo. Además, podría incluir unidades de caballería.

Estos tanques daban al Ejército Rojo una capacidad de la que no dispuso el año anterior. De hecho, sobre el papel, un ejército de tanques era equivalente a un cuerpo panzer alemán, lo que explica indica la importancia de los mismos. Aun así, la gran mezcolanza de blindados y la poca experiencia de los nuevos oficiales hizo que no se pudiese sacar todo el provecho a los mismos. Para más inri, fueron lanzados al combate según fueron creados.

Notas

(1) Aunque se crearon como cuerpo de tanques, su tamaño era equivalente al de una división blindada.

(2) La distribución de los tanques era la siguiente: Entre 30 y 65 pesados, entre 46 y 56 medios y 70 ligeros.

Referencias

Glantz, David M. y House, Jonathan M. (2017). A las puertas de Stalingrado. Tetralogía de Stalingrado – Volumen 1. Madrid: Desperta Ferro Ediciones. Pag. 39-42.

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Recuperación de la Wehrmacht tras Barbarroja

Efectivos del 3er Panzergruppe en junio de 1941.

Efectivos del 3er Panzergruppe en junio de 1941.

La recuperación de la Wehrmacht tras su derrota durante la Operación Barbarroja que debía derribar la puerta que derrumbaría los cimientos del estado soviético fue impresionante, aunque el nivel al comienzo de la campaña de 1942 no era el mismo que el que tenía al comenzar la Operación Barbarroja en 1941.

Número de soldados en el frente

Es bien sabido que el Ejército Rojo sufrió bajas inimaginables durante los primeros meses de la Gran Guerra Patria, como llaman los soviéticos al frente oriental (denominación alemana y que fue utilizada (y es utilizada, aunque con menos frecuencia) en Occidente). Aun sufriendo tal nivel de bajas, las fuerzas armadas soviéticas ocasionaron 917.985 bajas al ejército alemán desde el 22 de junio de 1941 hasta el 31 de enero de 1942. Estas bajas (a las que había que añadir las sufridas por la Luftwaffe y los estados satélites del Eje) resultaron ser muchísimo más difíciles de reemplazar que las soviéticas.

Para darnos cuenta del verdadero alcance de las cifras aportadas, mientras que al comienzo de Barbarroja las tropas alemanas que combatían a la Unión Soviética eran de más de 3 millones de soldados, en marzo de 1942 el número de soldados había descendido en medio millón, llegando hasta los algo más de 2,5 millones. Además, de las 162 divisiones alemanas en el Este, tan sólo 8 se encontraban a pleno rendimiento.

Aunque en diciembre se llamó a filas a 282.300 hombres, la reconstrucción en cuanto a mano de obra se refiere de las fuerzas alemanas fue del todo incompleta. Si bien hubo divisiones (especialmente de las Waffen SS, Panzer y motorizadas) que recuperaron buena parte de su capital humano, 69 de las 75 divisiones de infantería de los Heeresgruppe Nord y Mitte (Grupo de Ejércitos Norte y Centro) fueron modificadas para tener 6 batallones de infantería en vez de 9 y 3 cañones de artillería por batería en vez de 4.

Material y materias primas

En cuanto a material, la reconstrucción no fue más fácil. En noviembre de 1941 los alemanes ya fundían campanas de iglesias y cilindros de la industria textil para ser capaces de seguir fabricando cableado y casquillos. Otras materias primas fueron también de gran importancia. El petróleo, por ejemplo, era muy escaso incluso a esas alturas de la guerra (en 1942, las flotas de superficie de la Kriegsmarine y la Regia Marina estaban prácticamente paradas y los submarinos vieron reducido su suministro en un 50% debido a la escasez de petróleo [1]), lo cual fue decisivo en la toma de decisiones.

Aunque el General Georg Thomas, jefe de la Oficina de Economía de Guerra y Armamentos, y Albert Speer (sucesor de Thomas tras la muerte de éste) trataron de, primero, convencer a Hitler de que la producción era más importante que la creación de nuevas unidades militares y, segundo, conservar materias primas y poner de acuerdo a agencias rivales (véase la rivalidad entre Porsche y otras manufactureras por la producción de algunos tanques alemanes), no pudieron devolver a la Wehrmacht todo el material perdido. Hasta el 31 de enero de 1942, las fuerzas alemanas perdieron 41.000 camiones, 207.000 caballos [2], 13.600 piezas de artillería, contracarro y morteros y 4.903 aviones. Además, Hitler dudó y en última instancia no dictó la movilización total de la economía.

Dichas pérdidas fueron imposibles de reponer (salvo la Luftwaffe, que comenzó la campaña de 1942 con 2.635 aviones, casi los mismos que desplegaba en 1942, 2.770) y, para más inri, el material a utilizar contra los soviéticos era, en general, el mismo que un año antes. Aunque nuevos cañones y tanques habían sido desarrollados, su entrega al frente estaba siendo tan lenta que pocas unidades pudieron disponer de ellas antes de la ofensiva.

Referencias y fuentes

Glantz, David M. y House, Jonathan M. (2017). A las puertas de Stalingrado. Tetralogía de Stalingrado – Volumen 1. Madrid: Desperta Ferro Ediciones. Pag. 3-7.

[1] Glantz, David M. y House, Jonathan M. (2017). A las puertas de Stalingrado. Tetralogía de Stalingrado – Volumen 1. Madrid: Desperta Ferro Ediciones. Pag. 10.

[2] Hay que tener en cuenta que por muy móvil que fuese la guerra librada en el este, el caballo seguía siendo el transporte más habitual para artillería, intendencia, etc.

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